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Institutional

“Sin mi grupo de investigación no soy nadie en el trabajo, son mis manos y mis ojos”

Acaba de ser reconocido con el Premio a Talentos Emergentes en Investigación Oncológica Ramiro Carregal, mención que suma a una amplia lista de premios a pesar de su todavía corta trayectoria. Su trabajo en primera línea del desarrollo de la genómica del cáncer mediante la generación y análisis de datos de ultra-secuenciación, y su extensa producción científica con publicaciones en revistas de primer impacto como Nature, le otorgan un lugar preferente en el panorama internacional. Una posición desde la que reclama mayor estabilidad para la carrera investigadora, sobre todo económica, pero también contar con un clima de colaboración abierto y dinámico, que permita que la buena ciencia que se hace en Galicia esté a salvo y avance con paso firme.

 

Recién obtenido el Premio Ramiro Carregal de Investigación Oncológica, ¿qué significa para usted y su grupo?

Es un reconocimiento a una década trabajando en la vanguardia de la genómica del cáncer. Una década en la cual hemos participado en algunos de los descubrimientos más importantes en el campo. Hace unos meses, la revista NATURE publicaba en un monográfico los hitos más importantes en cáncer de los últimos 20 años; pues bien, nosotros hemos participado en dos de los principales descubrimientos que fueron resaltados por la revista. Creo que ese dato habla por sí mismo. Es, además, un reconocimiento que llega en un momento muy importante, en el que nuestro grupo se está consolidando como uno de los más importantes de nuestro país en la investigación sobre el cáncer.

Es también un premio que no ha venido solo, pues en los últimos dos años hemos recibido también el Premio de investigación de la Asociación Española de Investigación Sobre el Cáncer (ASEICA), y el prestigioso Premio Nacional de Oncología Doctores Diz Pintado. En fin, todo esto significa para nosotros que nuestros colegas reconocen nuestro trabajo y que lo estamos haciendo bien.

 

¿En qué o quién piensa primero al recibir la noticia de un nuevo premio? Y, ¿a quién se lo agradece en primer lugar?

A mi familia, a mi grupo de investigación y a mis colegas y mentores. Por ese orden. A mi familia porque ellos han estado conmigo desde el primer momento, cuando salí de Galicia a afrontar un futuro absolutamente desconocido, cuando recién acababa de conseguir mi doctorado. En especial a Marta, quien se tiró al vacío conmigo acompañándome en ese camino, que no ha sido nada fácil. A mi grupo de investigación, porque sin ellos yo no soy nadie en mi trabajo. Son mis manos y mis ojos. Sin ellos estoy manco y ciego. A mis colegas, porque en el campo en el que trabajo no se puede conseguir nada solo, y no se puede entender sin la colaboración estrecha. Algunos de ellos se han convertido en muy buenos amigos. Y no quiero olvidarme de mis mentores, a quienes les debo que me ayudaran a alcanzar mis objetivos y a enseñarme de nuevo a leer, a escribir y a tener juicio crítico.

 

Recientemente su grupo publicó un trabajo de gran relevancia sobre el diagnóstico precoz del cáncer hepático, que ha vuelto a ser noticia en la prestigiosa revista Nature. ¿Cuál es el foco de su trabajo actual?

En la actualidad nuestro trabajo va dirigido a comprender el papel que juega el ADN móvil (es decir, los virus y los transposones) en las enfermedades y el cáncer. Como bien dice, esta semana la revista Nature se ha hecho eco de los resultados de una de nuestras investigaciones publicada el pasado septiembre en la revista Nature Communications. En ese trabajo, vimos que el virus de la Hepatitis B, un virus que infecta nada más ni nada menos que al 4% de la población mundial, puede integrar su material genético en el genoma de las células del hígado, pudiendo causar hepatocarcinoma, un tipo de cáncer de hígado. También hemos visto que esas integraciones ocurren hasta 20 años antes de que un tumor de hígado es diagnosticado, abriendo nuevas vías para la detección precoz de cáncer y también para conocer los orígenes del cáncer. En la actualidad, una de nuestras líneas de investigación sigue ese camino, estudiando el papel de este virus en los orígenes del cáncer.

 

¿Cuál es el secreto de que un grupo como el suyo coseche numerosos reconocimientos y cuente con el aval de la comunidad científica internacional, a pesar de contar con muchos menos recursos?

Primero, las ideas; pues siempre hemos sido un grupo con capacidad para tener ideas muy originales. Eso se consigue a base de trabajo, mucho estudio y reflexión. Segundo, la financiación, ya que sin dinero no se puede hacer nada. En los últimos años hemos tenido la suerte de conseguir tres millones de euros en financiación pública y privada, lo que nos ha permitido ser competitivos. Tercero, un buen ambiente, algo que se consigue teniendo a tu lado a buenas personas. En un trabajo en el cual la colaboración es fundamental, es imposible hacer un buen trabajo si no hay buen ambiente. Yo creo en el Open Science, y es lo que intento inculcar a mis estudiantes. Cuarto, estar bien conectado. Yo he trabajado con los mejores, y mis estudiantes viajan a los centros de investigación para mantener esos contactos y crear otros nuevos. Eso nos da mucho empuje y nos ha permitido coger la inercia que tenemos.